escrito por Nicolás Igarzábal a las 12:56 p. m.
Arranca "Creeping Death" en River y a los treinta segundos del tema ya te olvidaste de:
a) la
cancelación de 2003 y lo física y mentalmente cansados que estaban
b) la persecuta de Napster
c) discos chotísimos como
Load y
Reloadd) el sonido latoso de
St. Anger e) todo
St. Anger en sí
f) La cara del director de la orquesta sinfónica de San Francisco
g) ese DVD ridículo llamado
Some Kind of Monsterh) tu familia, tu jermu y tu perro.
No importa nada, a la mierda con todo, porque la banda de heavy metal más grossa del mundo está en tu país, presentando un disco nuevo y gustoso (
Death Magnetic), pidiéndote perdón por haberte clavado hace varios años (rozando la sobreactuación), y esquivando casi todo el repertorio magro enumerado arriba (¡Golazo!).
Después de romper el hielo, suenan más temas de
Ride the Lightning (1984), de
...And Justice for All (1988) y varios estrenos, hasta que el estadio se cae a pedazos con "Sad But True".
Metallica sale al frente con un sonido potente (¿vale la pena aclararlo?) y tan filoso como las puntas de la "M" y la "A" que porta en su famoso logotipo. Cada uno de los músicos tiene una personalidad bien marcada y muy distinta entre sí. Sobre el escenario, cada uno se muestra a su manera:
1) James Hetfield: carismático, rescatado y demagogo.
2) Lars Ulrich: demoledor, emocionado y más demagogo aún.
3) Robert Trujillo: correcaminos, brutal y surfer calavera.
4) Kirk Hammett: virtuoso, humilde y hermano perdido del Zorrito Von Quintiero.
"¡Dale, Rulo!", le grita al guitarrista un fan desde la platea. "¡Bien, enano!", agita otro a Ulrich. El público argentino aporta su color (y calor) también, como el flaco con la remera de
Misfits en alto durante "Last Caress" (cover de
Garage Inc.), los que alentaban levantando sus muletas y el pogo circular en varios sectores del campo.
"Master, Master!" Explota el clásico de 1986 y
del VIP huyen asustadas Jazmín De Grazia, Chachi Telesco, Virginia de Bandana (no sabemos el apellido), Sebastián Ortega, Felipe Colombo, Nicolás Pauls y demás celebridades ilustres. Un bajón, porque se pierden "Nothing Else Matters", "One" y el tema más festejado de la noche: "Enter Sandman" (¿
El pogo más heavy del mundo?).
Para el final, quedan más explosiones y llamaradas (Moe) desde el escenario, la banda saludando una y otra vez (revoleando púas y palillos a mansalva) y la despedida definitiva con "Seek and Destroy", el himno de
Kill'em All (1983) que, curiosamente, coincide con el mismo año en que
V8 acá grababa
Luchando por el metal y también pedía "Destrucción". Así
Metallica coronó dos noches de
Orgullo, Pasión y Gloria, con sabor a revancha.