
- This is not a show. Un ciclo de cinco conciertos en el teatro Olympia de Dublin, a modo de ensayo abierto, de laboratorio musical, para que R.E.M. mostrara el work in progress de Accelerate, su último disco de estudio (el que presentaron acá, en el Club Ciudad, el año pasado). Podías verlo a Michael Stipe corrigiendo sus propias letras, meticuloso, obsesionado, mostrando algunas que todavía no había compartido ni con sus compañeros ("la terminé hace 15 minutos"). Estética oscura, a lo Joy Division, y un relato que arrancaba con el último tema del último día (day 5) y terminaba con el primero del primer dia (day 1). Memento, un poroto.
- Who killed Nancy? Si tenemos en cuenta que Nancy Dupláa, Nancy Pazos y Nancy Anka están vivas (bueno, Anka no estamos muy seguros), vale aclarar que el título hace referencia a Nancy Spungen. O sea, la novia de Sid Vicious, el bajista escandaloso de los Sex Pistols, que sobresalía por muchas razones, menos por la de tocar el bajo como la gente. La pareja vivía pasada de rosca, picándose con heroína a más no poder y nadie se acuerda mucho en realidad qué pasó esa noche en que apareció muerta su chica. Sí se puede decir que había un cuchillo limpio, sin huellas digitales, un cadaver en la bañera, un rockero dormido en la cama, al borde de una sobredosis, y un faltante grande de dinero en el cajón de la habitación.
- Led Zeppelin live at the Royal Albert Hall. Hay que agradecerle a Peter Whitehead (¿Será canoso?), el director de la película, por ese primer plano de la sexta cuerda de Jimmy Page, cuando toca "Dazed and confused" con el arco de violín, el plano de la boca de Robert Plant cuando gime el "Ah, ah, ah, ahhhh" de "Whole lotta love" y el plano del hi-hat de John Bonham en "Moby Dick". La película, al igual que The Song Remains the Same (en el Madison Square Garden, 1973) deja en claro que ese percusionista no era de este planeta y que, después de su muerte, se tendrían que haber dejado de hacer solos de batería. La gente aplaudía cada tema desde la butaca del Atlas Sante Fe, como si estuviera en el show, y festejaba las zapadas de Page, como en las viejas épocas del cine Lara.
- Miranda directo!
(reseña en blanco porque justo en ese horario me fui a comer una hamburguesa)
- The Fleshtones, pardon us for living but the graveyard is full. La banda más loser del punk neoyorquino, el Sacachispas del CBGB. Cuatro músicos que rockean desde 1976, que tuvieron su apogeo en los '80, y que ahora tocan en bares de mala muerte por el pancho y la coca. Algo así como filmar un documental sobre Superuva o una biopic sobre Huguito de Doble Fuerza.
- Todoterreno / Despierta / 19 días y 500 noches. En la peli de Kapanga aparece Pedemonti (Todo x $2) y Ricardo Iorio, haciendo del Dios del Asado (tremendo!). Germán Daffunchio sigue siendo un amargo, con o sin película en los cines, y si fuera por él, se iría a vivir a Alaska para no tener contacto alguno con la civilización. Ahh! Y charlar con Sabina después que dejó la merca, debe ser un plomo.
- Ellos son Los Violadores / Buenos Aires Hardcorepunk. Pil Trafa, Stuka, Gramática, El Polaco y Hari B (sí, ¡El famoso Hari B!) repasando los periplos de haber sido los Sex Pistols argentinos. Impresionante la imagen de Pil en los camarines de Obras, escuchando con auriculares "Holidays in the Sun", cual adolescente en su cuarto. Y Marcelo Poca Vida (en el film Buenos Aires Hardcorepunk) enumerando la cantidad de escupitajos que recibía en cada show de Los Baraja (uy, Tentáculo) hasta que se tragó un garzo que lo dejó de cama por varios días ("No sé qué tendría ese muchacho"). Gajes del oficio, que le dicen.
- La vuelta de Los Peligrosos Gorriones. Diez años después de su separación, la marca organizadora puso la papota y la banda platense volvió no para hacer 6 Rivers, ni un Vélez bajo la lluvia, pero sí un Teatro de Colegiales (ya se habían reunido en Niceto, el mes pasado). Entonces se teletransportaron a 1993, a la movida sónica, al Nuevo Rock Argentino, gracias a temazos como "Escafandra", "El bicho reactor" (Oliverio Girondo haciendo pogo) y "Siempre acampa". Armaron un mix de sus tres discos, los hits obligados, y los treintañeros presentes se fueron con una sonrisa de oreja a oreja. Bueno, ahora sí, no hay más excusas: ¡Qué vuelvan Los Brujos, señores!
