
"200 años, ¿de qué sirvió?", se preguntaba Spinetta en su Jardín de los Presentes (1976). Estos festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo fueron cinco días moviditos. Fin de semana (demasiado) largo: recitales para millones de personas en la avenida 9 de julio (Nebbia y su balsa de hierro, más Las Pelotas, Kapanga, Pericos, Decadentes), fuegos artificiales, proyecciones 3D sobre el Cabildo, reapertura del Teatro Colón y cierre a todo trapo a cargo de Fito Páez. Hasta tuvimos goleada de la Selección, con Andrés Ciro cantando/tocando el himno en el Monumental, mismo estadio donde hace un año se estaba despidiendo con (y de) Los Piojos. Canadá tenía a la tenor Katherine Jenkins; nosotros a Ciro. Tampoco nos vamos a quejar. Peor debe ser para los chilenos que te lo cante Beto Cuevas.
Ayer Fito arrancó tranquilo, como en el último Luna Park, con "Folis Verghet" -joyita de La la lá- y fue subiendo la temperatura de a poco. Mechó "Tiempo al tiempo", el corte nuevo (feucho), "Al lado del camino" y el rock and roll "El chico de la tapa" (¡La gente pogueaba como si fuera "Ya no sos igual" de Dos Minutos!). En las calles deambulaban familias y amigos, se cruzaban los vendedores de cerveza con los de chupetines. Ningún creativo del sector de marketing de Quilmes habrá imaginado alguna vez que iban a competir contra Pico Dulce.
Cuando en sus shows Fito deja el piano, se cuelga la guitarra y empieza a enumerar capitales como un desquiciado, uno sabe que se viene "Ciudad de pobres corazones" y que la cosa se va a pudrir. Y cuando dice "Ahora les voy a presentar a...", también se adivina que va a subir Fabiana Cantilo, eterna discípula, por decirlo de un modo elegante. Hicieron "11 y 6", con la ex cantante de Los Twist, maquillaje guasón, leyendo la letra (terrible). Más invitados: Claudia Puyó -como siempre- en "El amor después del amor", Juanse pomeleando en "A rodar" y Pablo Milanés (a falta de Mercedes Sosa) para "Yo vengo a ofrecer mi corazón".
El rosarino estaba enganchado (piano hero), con sus rulos rebotando de un lado a otro, como resortes. Un gran domador de masas. "La canción que viene está buenísima, no parece mía", confesó, jodiendo, en referencia a "Tumbas de la gloria". La definió como un mix de Piazzolla, Expósito, McCartney y García (?). Como sea: temas como ese, y "Brillante sobre el mic" (celulares en alto), nos hacen olvidar de discos espantosos como Confiá, Rodolfo, Moda y Pueblo y El mundo cabe en una canción.
La lista se completó con "Un vestido y un amor", "El diablo de tu corazón" (¿Se acuerdan la "censura" de ese videoclip?) y "Circo Beat", con el semáforo de 9 de julio y Sarmiento tambaleando por los fanáticos colgados. "¡Feliz cumpleaños, Argentina!", saludó el cantante al final, tras las últimas estrofas de "Mariposa Tecknicolor". Y después terminaron entonando todos juntos el Himno Nacional. Sí, el de Blas Parera y Vicente López y Planes. El de Charly. El de Los Piojos. El de Megadeth. El de todos.